Considero que el uso de pantallas puede resultar altamente beneficioso para el desarrollo psicomotor infantil, siempre que se cumplan ciertas condiciones de seguridad y acompañamiento.
Es fundamental mantener una distancia física adecuada y, sobre todo, asegurar la presencia de un tutor que participe activamente en el proceso, celebrando los logros alcanzados por el niño. En última instancia, la clave reside en transformar una experiencia pasiva en una interacción constructiva; es decir, pasar de ser un mero consumidor a convertirse en el protagonista de su propio aprendizaje.

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