Sigue …Yun y su padre aceptaron el reto y emp…

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Sigue …Yun y su padre aceptaron el reto y empezaron a preparar el terreno para el cultivo de la espirulina. Utilizando sus habilidades mágicas y tecnológicas, crearon el entorno ideal para que creciera la espirulina. A la espirulina le gusta estar en la piscina, al calor, entre el sol y la sombra.
Los microorganismos ayudaron a Yun y a su padre a cultivar la espirulina. Las cianobacterias dieron a la espirulina el poder de producir una gran cantidad de nutrientes con la luz del sol, mientras que las arqueas le dieron la resistencia que necesitaba para sobrevivir en condiciones extremas.
Yun aprendió que la espirulina es una de las sustancias más nutritivas del planeta, rica en proteínas, vitaminas y minerales, y una de las primeras formas de vida de la Tierra que ayudó a producir el oxígeno que respiramos hoy y el ozono que nos protege. Así que la próxima vez que mires al cielo, a una flor o a ti mismo, recuerda que todo esto es posible gracias al secreto de las arqueas y cianobacterias de Asgard.
Al cabo de unas semanas, la espirulina estaba lista para ser cosechada. Yun y su padre filtraron la espirulina del recipiente y se la mostraron a los microorganismos. Los microorganismos estaban muy contentos y dijeron a Yun y a su padre que habían hecho un gran trabajo. Entonces fundaron una granja de espirulina, donde Yun aprendió la importancia de trabajar junto a otros organismos, incluso muy diferentes a nosotros, para lograr un objetivo común: el trabajo en equipo es la clave del éxito. Luego empezaron a viajar por el mundo para contar a todo el mundo su arcaica historia y en cada lugar dejaban un poco de espirulina viva para que la gente pudiera cultivarla. Pronto todo el planeta empezó a cultivar espirulina en todos aquellos lugares donde no se podía cultivar ninguna otra cosa, y el oxígeno volvió a refrescar el aire de sus ciudades. El hambre y la malnutrición desaparecieron del planeta y la gente estaba mucho más sana. Habían redescubierto la armonía de las arqueas y sus endosimbiontes, que había permanecido dormida en su código genético.

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